Nuestra Historia

La empresa se constituye en el año 1983 como continuidad y formalización de la actividad vitivinícola desarrollada por la familia Huertas, durante todo el siglo XX.

En 1620

La villa de Campo de Criptana, situada en el centro de la región de La Mancha, es conocida mundialmente por sus molinos de viento, citados en la novela «Don Quijote de La Mancha» en la famosa batalla con los gigantes, fue a esta población cuando en 1620 llegó un joven Francisco Huertas, instalándose en ella e iniciando una actividad empresarial que continuarían sus descendientes durante doce generaciones de forma ininterrumpida hasta el día de hoy.

La primera actividad de la familia Huertas fueron los molinos de viento, convirtiéndose en uno de los principales propietarios privados durante el XVIII. Esta actividad molinera se complementaba con la agricultura ya en dicho siglo se incluían aquí los viñedos.

En la mitad del siglo XIX, la revolución industrial y la importación masiva de cereal desde América provocaron el declive de los molinos de viento y hubo que buscar actividades alternativas.

En 1811

En 1811 durante la Guerra de la Independencia, Gabriel Huertas – la sexta generación de la familia – adquirió a una familia de hidalgos local la que era conocida como “La Casa Grande”, una amplia propiedad situada en la “Plaza del Pozohondo” a las afueras de la villa donde en los años centrales del siglo XIX su hijo Isidro comenzaría con la elaboración de vino, actividad continuada posteriormente por su nieto Ignacio el cual fue incluido en 1893 por el Ayuntamiento en su primera lista de productores locales de vino.

En 1908

Antonio Huertas Rubio – hijo de Ignacio – se vio favorecido por la buena marcha del sector del vino en España durante el cambio de siglo XIX al XX pudiendo en 1908 adquirir a los herederos de Ignacio Artiñano – otro de los bodegueros locales – una finca, “LA CANA” de 700 hectáreas, con algunos viñedos. A esta adquisición seguirían en las décadas siguientes la compra por parte de su hijo y nietos de las fincas “MONTE DON LUCIO” y “LA BLANCA” que junto a la finca familiar “LA HUERTA” forman en la actualidad el patrimonio agrícola de la empresa familiar.

En 1983

La empresa se constituye en el año 1983 como continuidad y formalización de la actividad vitivinícola que se venía desarrollando desde mediados del siglo XX y sobre todo al empuje y determinación de los hermanos Huertas, Antonio, Isidoro, Jesús, Antolín y José Luis, verdaderos artífices del crecimiento experimentado en las décadas de los 80 y los 90 y hasta bien entrado el siglo XXI, momento en el que coge las riendas de la empresa la cuarta generación familiar y se constituye el GRUPO EMPRESARIAL HUERTAS.

La empresa desarrolla su actividad en diferentes sectores, siendo la industria vinícola (mostos, vinos, alcoholes y aguardientes) uno de los más importantes a la que acompañan las explotaciones agrícolas (viñedos, olivar, pistachos, almendros y cereales), lo que nos hace estar muy comprometidos con la sostenibilidad. La producción de energía térmica y eléctrica así como la valorización de subproductos de las industrias agroalimentarias de nuestra región definen nuestro ADN industrial y nos alínea por completo con el concepto de la Plena Economía Circular.

Organización y actividades

Nuestra organización y sus actividades asociadas, generan una serie de consecuencias sobre su entorno inmediato  tanto de tipo económico como social y que podemos resumir en:

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